PARA PODER LLEGAR A ENTENDER MUCHAS DE LAS COSAS QUE AHY AQUI, HAY QUE MIRARLAS CON LOS OJOS DEL "CORAZON".

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jueves, marzo 27, 2008

DOCUMENTOS ANTIGUOS SOBRE MASONERIA : EL MANUSCRITO DE EDIMBURGO


EL MANUSCRITO DE EDIMBURGO (1696)



The Edinburgh register house ms. 1696, publicado en Harry Carr, The Early masonic catechisms, 1963, reed. por la
Kessinger Publishing Company, Kila MT, s. d., p. 31-34.
Trad. francesa en Textes fondateurs de la Tradition maçonnique
1390-1760. Introduction à la pensée de la franc-maçonnerie primitive, traduits et présentés par Patrick Négrier, París,
Bernard Grasset, 1995.
El manuscrito de Edimburgo es el más antiguo catecismo simbólico que ha llegado hasta nosotros.
Este texto, así como muchos otros a los que sirvió de modelo, se refiere a dos temas principales: el simbolismo del
templo de Salomón y el secreto.


Algunas de las preguntas que los masones acostumbran a hacer a aquellos que declaran poseer la Palabra de masón, con
objeto de reconocerles:
- ¿Sois masón? Responded: Sí.
- ¿Cómo podría estar seguro? Lo sabréis en el tiempo y lugar oportunos. Observad que esta respuesta no debe darse más que cuando estéis en sociedad y no haya masones presentes. Pero si no hay mucha gente allí donde estéis, podéis responder con los signos, toques y otros puntos de la recepción.
- ¿Cuál es el primer punto? Respuesta: dadme el primer punto y yo os daré el segundo. El primero es oír y callar. El
segundo, bajo pena de cortaros la garganta. Por ello debéis hacer este signo cuando decís esto.
- ¿Dónde habéis sido recibido? Respuesta: En una honorable logia.
- ¿Qué es lo que hace a una logia justa y perfecta? Respuesta: 7 maestros, 5 aprendices, a un día de marcha de una
población, de manera que no pueda oírse ni el ladrido de un perro ni el canto del gallo.
- ¿Nada más hace a una logia justa y perfecta? Respuesta: Sí, 5 masones y 3 aprendices recibidos, etc.
- ¿No hay nada más? Respuesta: Cuantos más hay, mayor es la alegría, y cuantos menos, mejor es la carne.
- ¿Cuál es el nombre de vuestra logia? Respuesta: Kilwinning.
- ¿Cómo está orientada vuestra logia? Respuesta: de este a oeste, como el templo de Jerusalén.
- ¿Dónde estuvo la primera logia? Respuesta: En el atrio del templo de Salomón.
- ¿Hay luces en vuestra logia? Respuesta: Sí, tres, al nor-este, al sud-oeste y en el paso del este. La primera indica al
maestro masón, la segunda al vigilante, la tercera al compañero instalador.

- ¿Hay joyas en vuestra logia? Respuesta: Sí, tres, una piedra bruta, una piedra cúbica y un gran óvalo.
- ¿Dónde podría hallarse la llave de vuestra logia? Respuesta: A tres pies y medio de la puerta de la logia, bajo una
piedra bruta y un montículo verde. También bajo el pliegue de mi hígado, allí donde yacen todos los secretos de mi
corazón.
- ¿Cuál es la llave de vuestra logia? Respuesta: Una lengua bien puesta.
- ¿Dónde está esa llave? Respuesta: En la caja de hueso.
Una vez que los masones os han examinado por medio de todas o de una parte de estas preguntas, y de que hayáis respondido con exactitud y hecho los signos, os reconocerán como aprendiz. Pero no como maestro ni como compañero del oficio. De
modo que os dirán: Veo que habéis entrado en la cocina, pero ignoro si habéis entrado también en la sala. Respuesta: He
entrado tanto en la sala como en la cocina.
- ¿Sois compañero del oficio? Respuesta: Sí.
- ¿Cuántos puntos hay en el compañerismo? Respuesta: 5, a saber: pie contra pie, rodilla contra rodilla, corazón contra
corazón, mano contra mano y oreja contra oreja. Haced entonces el signo del compañerismo dando un apretón de manos, y
seréis reconocido como un verdadero masón. Las palabras están en I Reyes, 7, 21, y en II Crónicas, 3, en el último
versículo.
Forma en la que se da la Palabra de masón
En primer lugar debéis coger a la persona que debe recibir la palabra y ponerla de rodillas; y después de un gran número
de gestos destinados a asustarle, hacedle tomar la Biblia y poned su mano derecha encima. Debéis incitarle a guardar el
secreto amenazándole con degollarle en el caso de que rompiera su juramento, (diciéndole que) el sol en el firmamento
dará testimonio contra él, así como toda la compañía presente, lo cual provocará su condenación, debido a la cual no
dejarán de asesinarle.
Entonces, después de que haya prometido guardar el secreto, le hacen prestar el juramento como sigue.
Por Dios mismo, y a la espera de que deberéis rendir cuentas a Dios cuando os encontréis desnudo ante Él en el gran día
(del juicio), no revelareis ningún punto de lo que vais a ver u oír hoy, ni de palabra ni por escrito; no lo pondréis
por escrito en ningún momento, ni lo trazareis con la punta de una espada o de otro instrumento sobre la nieve o sobre la
arena, y no hablareis excepto con alguien que haya sido recibido masón... ¡Que Dios os venga en ayuda!
Después de que haya prestado este juramento, es alejado de la compañía con el último masón recibido, y una vez se le ha
asustado suficientemente haciendo mil gestos y melindres, debe aprender del segundo masón la manera de hacer en lo que

concierne a los signos y las posturas y las palabras de su recepción, que son como sigue.
Primero, cuando entre de nuevo en el seno de la asamblea, debe hacer un saludo ridículo, después el signo, y ha de decir
enseguida: Que Dios bendiga a esta respetable asamblea. Luego, quitándose el sombrero de una manera verdaderamente
excéntrica, que no debe ejecutarse más que en esta ocasión (como por lo demás el resto de los signos), dice las
palabras de su recepción de la siguiente manera.
- Yo vengo aquí, yo, el más joven, el último aprendiz que ha sido recibido, pues lo he jurado por Dios y por san Juan,
por la escuadra y por el compás, y por el juez universal, a asistir a mis maestros en el servicio a la honorable logia
desde el lunes por la mañana hasta el sábado por la noche, para guardar las llaves, so pena de que se me corte la lengua
por debajo del mentón, y de ser sepultado en la playa en el límite de las mareas, allí donde nadie lo sepa.
Entonces hace de nuevo el signo trazando con su mano una línea bajo el mentón atravesando la garganta, para significar
que ésta le será cortada en el caso de que rompiera su promesa. Después todos los masones presentes murmuran la palabra
entre ellos, comenzando de manera que finalmente le llegue al maestro masón, quien le da la palabra al aprendiz que se
recibe.
Hay de señalar ahora que todos los signos y palabras, como aquellos de los que en otro lugar se habla, pertenecen
solamente al aprendiz recibido (masón). Pero para ser un maestro masón o un compañero del oficio, hay algo más que
hacer, que se hace como sigue.
En primer lugar, todos los aprendices deben ser alejados de la compañía, y nadie será invitado a quedarse excepto los
maestros.
Entonces, aquel que va a ser recibido como miembro de la compañía debe ponerse de nuevo de rodillas, y pronunciar otra
vez el juramento que se le ha dado, después de lo cual debe salir de la asamblea con el maestro más joven a fin de
aprender las posturas y los signos del compañerismo; entra después nuevamente, hace el signo de maestro y dice las mismas palabras que a su entrada, omitiendo solamente lo del juez universal. Luego los maestros murmuran la palabra entre ellos
comenzando por el más joven, como antes. Tras esto, el masón más joven debe avanzar y ponerse él mismo en la postura en la que debe el otro recibir la palabra, y dice en voz baja al masón más viejo: Los excelentes maestros y la respetable
asamblea os saludan bien, os saludan bien, os saludan bien. Después el maestro le da la palabra y agarra su mano a la
manera de los masones. Esto es todo lo que debe hacerse para hacer de él un perfecto masón.

(En el reverso:) Algunas preguntas con respecto a la Palabra de masón 1696.

DOCUMENTOS ANTIGUOS SOBRE MASONERIA : EL MANUSCRITO GRAND LODGE Nº 1 ( 1583 )



EL MANUSCRITO GRAND LODGE Nº 1 (1583)



Ext. de Textes fondateurs de la Tradition maçonnique 1390-1760. Introduction à la pensée de la franc-maçonnerie primitive,
traduits et présentés par Patrick Négrier, París, Bernard Grasset, 1995.
Una traducción francesa de este texto, debida a
Edmond Mazet, apareció en La Franc-maçonnerie: documents fondateurs, París, L'Herne, 1992, p. 130-138. El original inglés
fue publicado por W. Mc Leod, A lost manuscript reconstructed: the ancestor of one branch of the Old Charges, en "Ars
Quatuor Coronatorum", vol. 94, Londres, 1982, p. 16-21. El manuscrito Grand Lodge nº 1, que data de 1583, es el Antiguo
Deber (Old Charge) que sigue al Regius (1390) y al Cooke (1410). Como demuestra el estudio de su lengua, el Regius
y el Cooke eran textos emanados de logias de las regiones de Gloucester y Oxford (1). El presente Antiguo Deber parece
ser un texto emanado de la logia de York, a la que menciona. La logia de los masones de York comenzó probablemente a
existir con el inicio de la construcción de la catedral, es decir, hacia 1220 (2). Robert-Freke Gould escribió la
historia de la logia de York (3), y hemos conservado las Ordenanzas de la catedral de York, que datan de 1370 (4).
______________

I. Que la fuerza del Padre del cielo y la sabiduría del Hijo glorioso por la gracia y la bondad del Espíritu Santo, que
son tres personas y un solo Dios, estén con nosotros en nuestras empresas y nos otorguen así la gracia de gobernarnos
aquí abajo en nuestra vida de manera que podamos alcanzar su beatitud, que jamás tendrá fin. Amén.
II. Buenos hermanos y compañeros, nuestra intención es deciros cómo y de qué sabia manera este excelente oficio de
masonería ha comenzado, y después de ello cómo fue conservado por excelentes reyes y príncipes, así como por muchos otros hombres notables. Es por ello que impondremos a quienes aquí están los deberes que todo verdadero masón debe respetar.
Con toda la buena fe, y con mucho cuidado, es algo excelente guardar estos deberes, pues es un oficio excelente y una
curiosa ciencia.
III. Hay siete artes liberales, y entre las siete este oficio es una de ellas, y los nombres de las siete artes son los
siguientes. La primera es la gramática: ella enseña al hombre a hablar y a escribir correctamente. La segunda es la
retórica, que enseña al hombre a bien hablar en términos sutiles.
La tercera es la dialéctica, que enseña al hombre a distinguir o a reconocer la verdad del error. La cuarta es la
aritmética, que enseña al hombre a calcular y a contar toda clase de números. La quinta es la geometría, que enseña al
hombre la determinación y la medida de la tierra y de todas las cosas, ciencia a la que se llama masonería. El arte sexto
se llama música: es el que enseña al hombre del oficio el canto vocal, así como a tocar el órgano, el arpa o la trompeta.
Y el arte séptimo se llama astronomía: es el que enseña al hombre a conocer el trayecto del sol, de la luna y de las
estrellas.
IV. Éstas son las siete artes liberales; estas siete se basan todas en un arte que es la geometría. El hombre puede
probar que todas las artes del mundo se fundan en la geometría. Pues la geometría ha enseñado al hombre la medida, la
ponderación y los pesos de toda clase de cosas sobre la tierra. Por otra parte, no hay ningún hombre que haya
desarrollado cualquier oficio sin obrar con ayuda de alguna medida o instrumento de medida; y tampoco ningún hombre que
haya comprado o vendido sin medir ni pesar, y todo ello es geometría. Estos comerciantes, estos artesanos, y también las
siete artes y en particular el labrador, el comerciante especializado en toda clase de granos y de semillas, el
vendimiador y el horticultor (que trabaja) el campo. Ni la gramática ni la aritmética ni la astronomía ni ninguna de

las otras artes permiten al hombre encontrar una medición a una medida, excepto la geometría. Por ello pensamos que el
arte de geometría es el más excelente que encontrarse pueda, comparado con cualquier otro.
V. Cómo comenzó primero este arte excelente es lo que os voy a decir. Antes del diluvio de Noé había un hombre que se
llamaba Lamech, así como se encuentra escrito en la Biblia, en el capítulo cuarto del Génesis. Este Lamech tenía dos
esposas, una se llamaba Ada y la otra Sella. De su primera esposa Ada tuvo dos hijos, uno llamado Jabel y el otro Jubal.
De la otra esposa, Sella, tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro niños inventaron todos los oficios que hay en el mundo.
El hijo mayor, Jabel, fundó el oficio de geometría dividiendo los rebaños de corderos y los terrenos en los campos, y fue
el primero que construyó una casa de piedra y de madera, así como se halla mencionado en dicho capítulo. Su hermano Jubal fundó el oficio de músico, el canto vocal (e instrumental), sea con el arpa o con el órgano. El tercer hermano,
Tubalcaín, fundó el oficio de herrero, (que trabaja) el oro, la plata, el cobre, el hierro y el acero. En cuanto a la
hija, fundó el oficio del tejido.
VI. Estos niños sabían bien que Dios se vengaría del pecado, sea por el fuego o por el agua. Por ello, escribieron los
conocimientos que habían hallado en dos pilares de piedra de manera que se los pudiera encontrar después del diluvio de
Noé. Una de las dos piedras era de mármol, a fin de que resistiera al fuego; y la otra piedra era de lo que se llama
ladrillo, a fin de que resistiera al agua.
VII. Nuestra intención es deciros verdaderamente cómo y de qué manera estas piedras fueron encontradas, así como los
conocimientos que estaban escritos sobre ellas. El gran Hermarines, que era el hijo de Cube, que era hijo de Sem (5),
el hijo de Noé (ese mismo Hermarines fue llamado más tarde Hermes, el padre de la sabiduría) encontró uno de los dos
pilares de piedra y los conocimientos escritos en él y los enseñó a los demás hombres.
VIII. Durante la construcción de la torre de Babilonia, se hacía mucha masonería. El rey de Babilonia, que se llamaba
Nemrod, era él mismo masón y amaba el oficio, como dice entre otros el maestro de las historias.
Cuando la ciudad de Nínive y las otras ciudades del este fueron construidas, Nemrod, el rey de Babilonia, envió allí...
masones a petición del rey de Nínive, su primo. Y cuando los envió, a partir de ese día les dio el deber así concebido:
(a saber) que deberían ser veraces uno con otro; y que deberían servir a su señor de acuerdo con su salario, de manera
que su maestro pudiera obtener respeto y todo lo que le venga. Les dio muchos otros deberes; y fue la primera vez que
todo masón tuvo un deber en su oficio.
IX. Además, cuando Abraham y su esposa Sara llegaron a Egipto, habló de las siete artes a los egipcios. Tuvo un alumno
excelente que se llamaba Euclides, que aprendió muy bien y que fue maestro en todas las siete artes. En su época ocurrió
que los señores y los Estados de su reino engendraron numerosos hijos, bien de sus esposas, bien de otras damas del reino,
pues este país es caluroso y fértil (en cuanto a) la reproducción. No habían encontrado para sus hijos una manera
válida de ganarse la vida, por lo cual tenían gran tristeza. Cuando el rey del país reunió en gran consejo al parlamento,
a fin de saber cómo podrían hacer de sus hijos honestos gentileshombres, no encontraron ningún medio válido. Entonces
ellos (hicieron proclamar) a través de todo el reino que si había un hombre capaz de informarles, debería llegarse
hasta ellos y sería recompensado de su viaje de modo que se placiera con ellos.
X. Cuando fue hecha esta proclamación, llegó entonces el excelente clérigo Euclides, quien dijo al rey y a todos sus
grandes señores: Si tomo bajo mi mando a vuestros hijos... yo les enseñaré una de las siete artes, gracias a la cual
podrán vivir honestamente, como hacen los gentileshombres; a condición de que me den el poder de dirigirles conforme a
las reglas del arte.
El rey y todo su consejo estuvieron de acuerdo al instante, y sellaron este pacto. Entonces este excelente (clérigo)
tomó con él a los hijos de los señores y les enseñó el arte de geometría por la práctica, (es decir) a construir en
piedra toda clase de las excelentes obras que se encuentran en la construcción de iglesias, de templos, de castillos, de
torres, de casas y de todas las demás clases de construcciones.
XI. Les dio un deber así concebido. El primer (punto) era que debían ser fieles al rey y al señor al que sirven. Que
deberían amarse mutuamente, y ser sinceros el uno con el otro.
Que deberían llamarse uno al otro compañero, o hermano, y no servidor, ni criado, ni con cualquier otro nombre vil. Que
deberían merecer verdaderamente el salario que les pagara el señor o al maestro al que sirvieran. Que ordenarían al más
sabio de entre ellos que fuera el maestro de obras, pero que ni por sentimiento, ni a causa de su linaje o riqueza, ni
por hacer un favor, instalarían a otro, dotado de poca destreza, para ser el maestro de la obra (mandada) por un señor,
pues este señor sería mal servido y ellos serían castigados. De manera que deberían llamar al director de los trabajos
maestro durante el tiempo que con él trabajaran. Y muchos otros deberes de los que sería demasiado largo hablar. Con
respecto a todos estos deberes les hizo prestar el juramento solemne que estaba en uso entre los hombres de esos tiempos.
Les atribuyó un salario razonable, de modo que pudieran vivir honestamente. También les ordenó reunirse una vez al año en
asamblea, a fin de que pudieran trabajar mejor y servir así tanto al interés de su señor como a su propia honorabilidad.
Y corregir ellos mismos a quien hubiera ofendido el oficio.
De esta manera, el oficio fue establecido aquí. Y el excelente Euclides le dio el nombre de geometría, pues así es como
ahora se llama en todos los países a la masonería.
XII. Mucho tiempo después, cuando los hijos de Israel penetraron en la tierra prometida, a la que a partir de ahora
llamaremos el país de Jerusalén, el rey David comenzó (a construir) el templo que se llama templo del Señor, y que
entre nosotros llamamos templo de Jerusalén. Este mismo rey David amaba a los masones, y los quería mucho, y les dio un
buen salario. Les dio también los deberes y costumbres que había aprendido en Egipto, aquellos dados por Euclides, así
como muchos otros deberes de los que más adelante oiréis hablar. Tras la muerte del rey David, Salomón, su hijo, acabó el
templo que su padre había comenzado. Mandó buscar a masones en distintas regiones y países, y los reunió a todos cuando
hubo 80.000 obreros talladores de piedra, y todos fueron llamados masones. Escogió a 3.000 de entre ellos, que fueron
ordenados maestros y directores de esta obra.
XIII. Además hubo un rey de otra región a quien los hombres llamaban Hiram. Amaba bien al rey Salomón y le dio madera de
construcción para su obra. Tenía un hijo que se llamaba Aynon (6); era maestro en geometría, fue el principal maestro
de todos estos masones, y también de todos los grabadores y escultores, y de todo otro género de masones asociados al
templo. Hay un testimonio de ello en la Biblia, en el cuarto libro de los Reyes, en el capítulo tercero. Este mismo
Salomón confirmó a la vez los deberes y las costumbres que su padre había dado a los masones. Es así como este excelente
oficio de masonería fue confirmado en la región de Jerusalén y en muchos otros reinos.
XIV. Artesanos curiosos recorrieron grandes distancias en diversos países, sea para aprender más destreza en su oficio,
sea para enseñar a quienes poseían poca habilidad. Ocurrió entonces que hubo un curioso masón de nombre Naymus Grecus (7), que había estado en la construcción del templo de Salomón. Llegó a Francia y allí enseñó el arte de la masonería a
los hombres de Francia. Hubo alguien del linaje real de Francia que tenía por nombre Charles Martel (8). Era un hombre
que amaba mucho el oficio, se juntó con ese Naymus Grecus, aprendió de él el oficio y se encargó de los deberes y de las
costumbres. Después de esto, por la gracia de Dios, fue elegido para ser rey de Francia.
Cuando fue investido de tal estado, cogió a los masones y les ayudó a hacer masones de los hombres que no lo eran, y les
puso a trabajar, y les dio a la vez los deberes y las costumbres, así como un buen salario, tal como había aprendido de
otros masones. Confirmó su carta de año en año, (les permitió) tener su asamblea donde quisieran, y les quiso mucho. Es
así como llegó a Francia el oficio.
XV. Inglaterra, durante todo este período, ignoró todo deber de masonería hasta el tiempo de san Albano (9). En su
tiempo, el rey de Inglaterra, que era un pagano, construyó la ciudad que se llama Saint-Albans (10). San Albano era un
excelente caballero y el intendente de la casa del rey; detentaba el gobierno del reino y también los muros de la ciudad.
Amaba a los masones y les quería mucho. Hizo que se les pagara con gran justicia, según la costumbre del reino, pues les
dio 2 chelines y 6 peniques por semana, más 3 peniques para animarles. Antes de este tiempo, en todo el país, un masón no
recibía más que un penique por día y la comida, hasta que san Albano corrigió esto. Les dio una carta real, les aconsejó
tener un concilio general y que se le diera el nombre de asamblea. Él mismo acudió a ella, y les ayudó a formar masones,
y les dio deberes de los que muy pronto oiréis hablar.
XVI. Después de la muerte de san Albano se produjeron distintas guerras entre Inglaterra y otros países, así que la buena
regla de masonería se perdió hasta la época del rey Athelstan (11), que fue un excelente rey de Inglaterra. En todo
este país aportó reposo y paz, y construyó muchas grandes obras: abadías, torres, y muchos otros edificios. Amaba mucho a
los masones, y tuvo un hijo de nombre Edwin (12) que amaba a los masones aún más que su padre. Fue un gran practicante
de la geometría, y se reunía y hablaba mucho con los masones para aprender de ellos el oficio. Después, a causa del amor
que tenía por los masones y por el oficio, fue hecho masón. Obtuvo de su padre el rey una carta y un consejo, que era el
de tener cada año una asamblea allí donde quisieran en el reino de Inglaterra, a fin de que ellos mismos corrigieran las
faltas y los abusos hechos en el oficio. Él mismo convocó una asamblea en York; hizo allí masones, les dio deberes, les
enseñó las costumbres, les ordenó guardar siempre la regla. Les otorgó la carta y el consejo, y les hizo una ordenanza
que debía ser renovada de rey en rey.
XVII. Cuando la asamblea estuvo reunida al completo, hizo una proclamación según la cual todos los masones jóvenes y
viejos que poseyeran un escrito o luces sobre los deberes y costumbres que habían estado antaño en vigor en este país o
en otro debían a partir de entonces aportarlos y mostrarlos.
Cuando esto tuvo lugar, se encontraron testimonios en francés, otros en griego (13), otros en inglés (14), y otros en
más lenguas, y se comprobó que todos tenían un mismo fin. Hizo un resumen mostrando cómo había sido creado el oficio.
Propuso y él mismo ordenó que se leería en silencio o en voz alta cuando se hiciera un masón, a fin de comunicarle su
deber. A partir de este día, y hasta hoy, las costumbres de los masones han sido conservadas en la medida en que los
hombres podían imponerlas tal como eran. Además, en diversas asambleas se concibieron y promulgaron otros deberes para el mejor consejo de maestros y compañeros.
XVIII. Entonces uno de los más antiguos sostiene el libro, y aquel o aquellos (a quienes se recibe) apoya su mano sobre
el libro, y deben leerse los preceptos.
Todo hombre que es masón observa con gran cuidado estos deberes. Si un hombre se considera a sí mismo culpable en cuanto a uno de estos deberes, se corrige a sí mismo ante Dios. En particular, aquellos que están encargados de
responsabilidades tienen cuidado de poder guardar estos deberes con gran exactitud, ya que es un gran peligro para un
hombre jurar sobre un libro.
XIX. El primer deber es éste: que seréis hombres leales a Dios y a la santa Iglesia; y que no caeréis en el error ni en
la herejía, sea por vuestro juicio, sea por vuestras acciones, sino que seréis hombres discretos y sabios en todo.
Además, que seréis verdaderos hombres fieles al rey de Inglaterra, sin traición ni falsedad; y que no cometeréis traición
ni trampa, y que, a menos de corregiros en privado si podéis, advertiréis al rey o a su consejo.
Además, que cada uno será sincero con el otro, es decir, que con todo masón del oficio de la masonería que tiene derecho
a ejercerlo actuaréis como quisierais que él actuara con vosotros.
Además, que seguiréis todos los consejos de vuestros compañeros con lealtad, sea en logia o en la cámara, así como todos
los demás consejos que deberían ser guardados con respecto a la masonería.
Además, que ningún masón será un ladrón, a partir de este día y durante tanto tiempo como pueda comprenderlo o ser
advertido.
Además, que cada uno será sincero con el otro, así como con el señor o el maestro al que sirváis, y velaréis lealmente
por su interés y su beneficio.
Además, que llamaréis a los masones compañeros o hermanos, y no con otras denominaciones viles.
Además, que no abusaréis de la esposa de vuestro hermano como bribones, ni desearéis de manera impía a su hija ni a su
sirvienta, y no atraeréis hacia él la vergüenza.
Además, que pagaréis lealmente vuestra comida y vuestra bebida allá donde vayáis a comer.
Además, que no cometeréis ninguna atrocidad en el lugar donde estéis alojados, pues el oficio podría ser calumniado.
XX. Éstos son los deberes generales que toca guardar a todo masón sincero, incluidos los maestros y compañeros. Voy a
enunciar otros deberes, éstos particulares, (reservados) a los maestros y compañeros.
En primer lugar, que ningún maestro o compañero tomará para sí el trabajo de un señor, ni el trabajo de otro hombre, a
menos de que se sepa capaz y suficientemente hábil para acabarlo, de manera que el oficio no sea calumniado ni deshonrado,sino que el señor pueda ser bien y fielmente servido.
Igualmente, que ningún maestro se encargará de un trabajo a menos de hacerlo con razón, de manera que el señor pueda ser bien servido, conforme a lo que se le debe, y que el maestro pueda vivir honestamente y pagar a sus compañeros el salario
que les corresponde, como es costumbre.
Igualmente, que ningún maestro o compañero suplantará a otro en su trabajo; es decir, que si ha tomado un trabajo, o si
es el maestro de obra de un señor, no abandonará su obra salvo en el caso de que sea incapaz de conducirla a buen fin.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará aprendiz por una duración inferior a siete años. Además, el aprendiz
debe estar en posesión de sus medios naturales, es decir, nacido libre, y físicamente íntegro, como todo hombre debiera
serlo.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tendrá autorización para hacer masones sin el acuerdo y el parecer de sus
compañeros. Será contratado por un tiempo no inferior a seis o siete años. Y aquel que será hecho masón debe estar en
posesión de todas sus facultades a todos los niveles, es decir, ser nacido libre, de buena familia, honrado, y no siervo.
Debe tener también los miembros íntegros, como todo hombre debiera tenerlos.
Igualmente, que ningún masón tomará aprendiz a menos de tener suficientes ocupaciones que darle, y de tener trabajo para
tres o al menos dos compañeros.
Igualmente, que ningún maestro o compañero tomará parte en el trabajo de un hombre que esté ausente a causa de un viaje.
Igualmente, que todo maestro dará su paga a sus compañeros según lo merezcan, de manera que no sea defraudado por los
malos obreros.
Igualmente, que ningún maestro calumniará a otro a sus espaldas, a fin de hacerle perder su buena reputación o sus bienes
temporales.
Igualmente, que ningún compañero, sea en la logia o fuera de ella, responderá mal a otro de manera impía o haciéndole
reproches, salvo si es por una causa razonable.
Igualmente, que todo masón saludará a su superior, y le mostrará respeto.
Igualmente, que ningún masón se acostumbrará a los juegos de azar, o a los dados o a otros juegos desleales, pues el
oficio podría ser calumniado.
Igualmente, que ningún masón se dará a los excesos o a la impudicia, pues el oficio podría ser calumniado.
Igualmente, que ningún compañero llegará a la ciudad de noche cerrada para ir a una logia de compañeros si no va
acompañado por otro. Esto dará testimonio en su favor si se le viera en lugares deshonestos.
Igualmente, que todo maestro o compañero se llegará a la asamblea si ésta se celebra a 50 millas, si ha sido avisado, o
si ha cometido un abuso perjudicial al oficio, así como para recibir lo que los maestros y compañeros deben concederle.
Igualmente, que todo maestro o compañero que haya cometido una falta en el oficio acatará la sanción de los maestros y
compañeros, y éstos se pondrán de acuerdo si pueden; pero si no pueden ponerse de acuerdo, se recurrirá a la justicia
pública.
Igualmente, que ningún maestro o compañero fabricará molde, escuadra ni regla a fin de establecer los cimientos; y no
deberá tampoco poner un pavimiento, sea en la logia o fuera de ella, con objeto de tallar así piedras no escuadradas.
Igualmente, que todo masón recibirá y querrá a los compañeros extranjeros que arriben a la región, y les dará trabajo
como es costumbre, es decir, que les pondrán en su sitio las piedras talladas; de lo contrario, le dará el suficiente
dinero para que puedan acercarse a la logia más cercana.
Igualmente, que todo masón servirá fielmente al señor a cambio de su salario. Y todo maestro conducirá lealmente a buen
fin su obra, sea a destajo o de viaje, si tiene vuestras órdenes y todo lo que sus (obreros) deberían tener.
Estos deberes que os acabamos de repetir, y todo lo que pertenece además a los masones, los guardaréis, y que Dios os
ayude (15) y os santifique por este libro que tenéis en las manos, en la medida de vuestros medios. Amén.
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NOTAS
1. Edmond Mazet, "Introduction" al Regius y al Cooke, ibid., p. 27.

2. Henry Kraus, A prix d'or. Le financement des cathédrales, trad. Laurent Medzadourian y Dominique Barrios-Delgado,

París, Cerf, 1991, p. 227.

3. Robert-Freke Gould, Histoire abrégée de la franc-maçonnerie, trad. Louis Lartigue, París, Maisnie-Trédaniel, 1989.

4. Trad. E. Mazet en La Franc-maçonnerie: textes fondateurs, op. cit., p. 119-120.

5. Se trata de Cheba, el hijo de Sem (Gen., 10, 28).

6. Referencia al héroe de una célebre canción de gesta del siglo XII: el Renaud de Montauban de los Cuatro hijos de Aymon,

empleado como tallador de piedra en la cantera de la catedral de Colonia (recuérdese que en los Antiguos Deberes el

templo de Salomón es una figuración simbólica de las catedrales góticas, debido a los orígenes salomónicos del arte

gótico de las catedrales). La leyenda de los Cuatro hijos de Aymon parece haber desempañado un notable papel en la

elaboración del imaginario del compagnonnage francés en los siglos XIV y XV.

7. "Nombre griego" tomado por Makaboe (Macabeo o "martillo"), que en 1268 servía para designar el santo y seña de los

hacedores de argamasa y los talladores de piedra parisinos (Etienne Boileau, Livre des métiers, XLVIII, 22) antes de

designar en la leyenda compagnonnica francesa del maestro Jacques el nombre de una columna (Patrick Négrier, Histoire et

symbolisme des légendes compagnonniques, Le Mans, Borrégo, 1994).

8. En su Livre des métiers (XLVIII, 22), Etienne Boileau afirmaba en 1268 que los hacedores de argamasa y los

talladores de piedra parisinos estaban dispensados de hacer la ronda [en francés, guet] desde los tiempos de Charles

Martel; era una alusión alegórica al hecho de que los artesanos poseían un santo y seña [en francés, mot de guet], que no

era otro que la designación bíblica de su instrumento de trabajo, el martillo, cuyo nombre hebreo (maqavah, que dio su

nombre a Judas Macabeo: cf. Mac., 2, 4) fue transcrito por la de los Setenta con la forma Makaboe.

9. Es decir, a finales del siglo III y principios del IV, período que marca el inicio de la evangelización en Gran

Bretaña. San Albano aparece mencionado sobre todo en relación con el monasterio de Saint-Alban, que marcó una importante etapa de la arquitectura cristiana en Inglaterra.

10. El monasterio benedictino de Saint-Alban (Verulamium, donde será enterrado el filósofo Francis Bacon, autor de La

Nueva Atlántida y de quien se conoce la importancia en la historia del pensamiento masónico) fue construido en 793.

11. El rey de Inglaterra, Athelstan (895-940).

12. Como se muestra en la continuación del texto sobre la relación entre Edwin y la ciudad de York, este Edwin no era un

hijo de Athelstan, sino el rey de Northumbria Edwin (583-633), precisamente bautizado en York. Sin embargo, si el

presente Antiguo Deber menciona a Edwin no es solamente a causa de su relación con la ciudad de York, importante enclave

de la masonería; es también en referencia al hecho de que, según la Historia Eclesiástica de Beda el Venerable, Edwin

construyó una iglesia de madera y comenzó a edificar otro santuario en piedra (Robert-Fleke Gould, op. cit., p. 222).

Por otra parte, Geoffroy de Monmouth habla extensamente de Edwin en su Historia de los reyes de Bretaña (pp. 190-197).

13. Probable alusión a Naymus Grecus y a Makaboe.

14. La lengua de los Antiguos Deberes anglosajones: el Regius y el Cooke.

15. La leyenda compagnonica francesa de Salomón (siglo XV) ya menciona YHVH Auxilia ("Dios es nuestra ayuda") como

palabra de paso de los compañeros que acceden a la maestría.